GEOGRAFÍA

ARTE Y COSTUMBRES  HISTORIA

El  Sáhara Occidental está situado en el extremo occidental de África, formando un gran ventanal al Atlántico cuya longitud de costa es superior a la de cualquiera de los veinte países ribereños del oeste africano, a excepción de Angola, Namibia y Marruecos. Tiene una extensión territorial de 284.000 Kilómetros cuadrados y limita al norte con Marruecos, al este con Argelia, al sudeste con Mauritania y al oeste con el Océano Atlántico y las islas Canarias. Sus fronteras, heredadas de la colonización,  fueron definidas en los acuerdos realizados entre Francia y España en 1900, 1904 y 1912.

La capital es El Aaiún, otros centros importantes son Smara, la ciudad sagrada, Dajla, la ciudad portuaria más importante, Auserd, una ciudad en el interior del país, Tichla y Agüenit.

El clima es seco y con pronunciadas diferencias térmicas aunque suavizado por la influencia marítima. En el interior los inviernos son secos y los veranos extremadamente calurosos con temperaturas que alcanzan los 60º a la sombra, en la costa, la vegetación y la flora son abundantes gracias a la humedad. Su tipología viene determinada por zonas, teniendo la zona litoral algunas lloviznas y la interior lluvias tormentosas sin periodicidad.

El Sáhara Occidental puede dividirse en tres grandes regiones:

Todas estas regiones tienen en común el hecho de ser zonas climáticas desérticas o semidesérticas. Sin embargo, estas tres regiones presentan notables diferencias entre sí en lo que se refiere a su estructura geológica, la existencia de agua en el subsuelo y la vegetación. El Sahara Occidental posee una flora y una fauna relativamente ricas.

LA FLORA

La vegetación se compone de formas xerófilas, adaptadas a la sequedad, donde arbustos y matorrales poseen grandes raíces y adoptan tejidos carnosos que conservan la humedad. Este tipo de vegetación ofrece bayas y frutas silvestres que son muy apreciadas por los saharauis.


Existen más de 500 especies vegetales diferentes que se distribuyen a lo largo del territorio en función de las condiciones climáticas, la composición del suelo y la abundancia de agua.

Las zonas húmedas como las “graras” (depresiones de tamaño variable, resultado de infiltraciones de agua que acaban por producir el hundimiento del terreno) y los ríos secos, son las más ricas en vegetación. En esos lugares es fácil encontrar acacias, gramíneas como el trigo y la cebada, plantas leñosas y herbáceas como el “melón de burro” o la “turya”.

También aparecen la pradera o “acheb” y las zonas con ligeras depresiones del terreno donde se acumula la tierra que han permitido tradicionalmente una agricultura rudimentaria, complementaria de la actividad mercantil-artesanal, y del pastoreo y la cría de ganado, principalmente caprino y ovino.

En los terrenos rocosos como la Hamada, la vida vegetal es casi inexistente. En las zonas escarpadas y  las zonas con humedad permanente la vegetación se diversifica y se torna más densa y constante, abundando las gramíneas, los juncos y las higueras.

Las “graras” recogen el agua de los alrededores y en ella pueden crecer distintas especies de árboles. Los más comunes suelen ser los resistentes a la escasez de agua como el atil, las tarfas, el ignin, el tamat, la turya, las higueras, el eucaliptus, las acacias y las palmeras.

LA FAUNA

El Sáhara Occidental es bastante rico en aves. Uno de los principales motivos de esta riqueza es que su territorio se encuentra en una importante vía de migraciones de aves de Europa al África sub-sahariana.

El avestruz ha sido siempre el ave más característica del Sáhara. Antes de la colonización este ave era muy abundante, sin embargo en la actualidad se halla totalmente extinguida y apenas pueden encontrarse algunos ejemplares en Mauritania.


Respecto al resto de los animales, la misma suerte han corrido las gacelas, el antílope y el orix. La caza incontrolada y la guerra los han hecho desaparecer.

 En la actualidad pueden encontrarse mamíferos como el zorro, el fenec, el guepardo, el lince, la hiena o el chacal, así como otras especies de menor tamaño, como liebres, ratones, erizos y musarañas, entre otras.

 Otro de los animales más característicos de la fauna del Sahara son los lagartos. También se encuentran diferentes especies de serpientes, algunas de ellas venenosas como la “lefa”. Y en las zonas próximas a la costa viven unas pocas tortugas.